lunes, 13 de septiembre de 2010

Baratija viajera

Al fin he tenido el valor de ponerme delante del teclado y escribir algo que realmente ha podido despertar mi letargo.
Tras muchos dias y muchas noches de silencio blogero, hay nuevas ideas, nuevas indagaciones, nuevas nuevas. Comenzar por algo pequeño no es sino un ejercicio de formas que viene a decir que hasta lo más insignificante que tenemos delante, es realmente bastante interesante.
Cuando era pequeño, en cumpleaños y fiestas de verano en un chalet de montaña, solían tirarse piñatas con esos pequeños juguetes de plástico que nos divertían, al menos una tarde. Las botas de vino llenas de anisetes, los muñecos paracaidas, los autobuses y coches de plástico, etc. Siempre que podía (tras la catarsis del primer momento) buscaba "los autobuses americanos" para pasar lo que quedaba de jornada o incluso los días siguientes.
Uno se va haciendo mayor, y cuando han pasado ciertos años, me he visto en rastros y mercadillos buscando los mismos autobuses.

Las combinaciones de colores son muy diversas.

Se trata de unas baratijas que buscaban imitar a aquellos autobuses plateados de la Greyhound, es decir, el GMC PD 4501 o "Greyhound Scenicruiser" que GMC fabricó en exclusiva para la compañia americana y que venía a desarrollar la española idea del Pegaso Z-403 Monocasco.


El modelo real es impresionantemente bello.

La producción de este ejemplar americano culminó con la curiosa cifra de 1001 ejemplares, alguno de los cuales se han conservado hasta nuestros dias. Lástima que no quede ningún Monocasco Pegaso, ¿o seguirá "vivo" el ejemplar de León?

El molde que nos ocupa en este artículo es de una escala pequeña (menor que la HO) y que al estar en el escalón de las baratijas deja poco lugar a los detalles. Un molde que podemos datar de principios de los 60 y que nacería con el boom del plástico, ha sobrevivido hasta este siglo XXI.

En los ejemplares más antigüos se pueden observar detalles que se puerden en los más modernos.

La autoria de este juguetito es anónima y muy difundida, creyendo este escritor que es valenciana. La hipótesis Valenciana viene abalada por las fábricas de juguetes baratos por la zona de conurbación de Valencia, aunque no hay que descartar la hipótesis de Ibi en Alicante.


Este ejemplar, realizado en un plástico más ductil, delata su mayor antigüedad.
Sea de donde fuere y sea lo antigüo que sea, el sabor añejo de sus líneas y de sus pretensiones no hacen más que reforzar la idea de su fin, un juguete bonito y barato.
Saludos.-