miércoles, 26 de agosto de 2009

Arqueología motociclista

El defecto o la virtud de un arqueólogo aficionado al motor se define en una delgada décima de segundo. Ese es el tiempo que me ha costado re-enfocar la mirada a una vieja nevera que tenía algo debajo. ¿Eso son dos horquillas? me he dicho. Y de inmediato he levantado la nevera y me encontrado con esto.


La imagen era espectacular para un aficionado al motor, y encima arqueólogo. Acababa de descubrir una moto enterrada. Mi resignada novia se lo ha contado a su padre (y mi futuro suegro) y la historia iba tomando un rumbo cada vez más apetitoso. Podría ser su Ducati. Mi cara en esos momentos era un poema. Era una Ducati.

Tras un buen esfuerzo con la consiguiente reacción sudorosa de un cuerpo trabajando al 200%, aparecía a la luz esto:




Y no es que se fuera a restaurar, pero la imagen impone. Se trata de una Ducati Sport 48 de 1963 o una Ducati Cadet de 1965. Ambas compartían los 48 cc3 de cilindrada, los 2,5 cv. de potencia a 6.000 r.p.m. y un diámetro x carrera de 38 mm. x 42 mm. Eso si, la Sport llegaba a los 70 km/h mientras que la Cadet (catalogada como velomotor), alcanzaba los 40. Ambas compartían su nacionalidad española (fabricadas en Barcelona por MotoTrans, división de MaquiTrans).


Según me han contado pudo estar circulando hasta bién entrado los 80, pero el olvido y la molestia de un objeto inservible le hicieron encontrar reposo en un rincón. Hasta hoy. ¿Y quién dice que no rodará mas?

Un Saludo, Jose Luis.-

No hay comentarios: